Resumen del capítulo
Una política de gestión de riesgos de viaje puede cubrir:
- Normas y procedimientos mínimos para la organización y las personas que viajan.
- Qué tipo de viaje requiere qué nivel de autorización (teniendo en cuenta factores como los niveles de seguridad y la distancia).
- Cuándo los viajes deben gestionarse de forma centralizada o local.
- Derechos del viajero y cómo respetar los umbrales de riesgo personales.
- Expectativas de la sesión informativa de seguridad previa al viaje.
- Requisitos de formación para viajar.
Las decisiones sobre el medio de transporte deben basarse en un análisis exhaustivo de riesgos. Por ejemplo, si bien un vuelo corto de una hora en una aerolínea con un historial de mantenimiento cuestionable puede presentar ciertos riesgos, puede ser una opción más segura que un viaje de 10 horas por carretera.
Los viajes aéreos conllevan diversos riesgos sanitarios, de seguridad y logísticos que las organizaciones humanitarias deben gestionar. Las consideraciones clave incluyen la seguridad y la selección de las aerolíneas, cuándo y dónde podría ser apropiado utilizar aerolíneas humanitarias y la prestación de apoyo a los viajeros mediante sesiones informativas, planes de contingencia y servicios como alertas y seguimiento a través de agencias comerciales.
Los viajes por carretera siguen siendo el medio de transporte más común para las organizaciones humanitarias, y también uno de los más peligrosos. Los riesgos asociados a los viajes por carretera abarcan desde accidentes de tráfico y bloqueos hasta emboscadas armadas e infraestructura vial deficiente. Viajar por carretera puede implicar largos trayectos a través de terrenos difíciles, condiciones climáticas impredecibles y regiones con altos niveles de inseguridad. Gestionar estos riesgos requiere una planificación cuidadosa, sistemas robustos y un enfoque firme en la seguridad tanto del personal como de los recursos. Las consideraciones clave incluyen:
- Flotas de vehículos y mantenimiento
- Visibilidad de los vehículos
- Competencia y formación de conductores
- Sistemas de control de movimiento
- Protocolos de viaje por carretera y sesiones informativas para el personal
- Planificación de contingencias para viajes por carretera
- Coordinación con autoridades locales y comunidades
- Seguridad y alternativas en el transporte público
- Seguridad en los puntos de control
- Viajando en convoy
Si bien suele ser necesario en contextos humanitarios, como durante inundaciones o la temporada de lluvias, viajar por agua también puede conllevar riesgos. Gestionar estos riesgos requiere planificación, que puede incluir una cuidadosa selección de la embarcación, la evaluación de la cualificación y competencia de la tripulación, la disponibilidad de equipo de seguridad, el riesgo de piratería y la coordinación con las autoridades locales.
En terrenos difíciles y regiones remotas, el transporte convencional puede resultar poco práctico o imposible, y el personal podría verse obligado a desplazarse a pie o depender de animales. Las consideraciones clave incluyen el trazado de rutas y la evaluación de riesgos, la preparación de los viajeros, el establecimiento de protocolos de comunicación para los viajeros y la coordinación con las comunidades locales.
Los aeropuertos, puertos y estaciones de autobús y tren pueden presentar importantes riesgos de seguridad. Estos lugares son frecuentemente blanco de actividades delictivas, y los viajeros pueden ser vulnerables debido a su desconocimiento del entorno local y las condiciones de seguridad. Las sesiones informativas previas al viaje pueden abarcar la situación de seguridad en el destino y los riesgos conocidos, información de contacto en caso de emergencia, opciones de transporte seguro, medidas de seguridad personal y orientación sobre cómo sortear los controles de seguridad y tratar con las autoridades.
El alojamiento en hoteles o alojamiento temporal también puede presentar riesgos. Estos lugares deben elegirse cuidadosamente con antelación. Sin embargo, si no se ha podido planificar con antelación, el personal debe saber cómo evaluar la seguridad del alojamiento y solicitar cambios según sea necesario. Los aspectos clave a considerar incluyen la infraestructura de seguridad del hotel, la preparación para emergencias (por ejemplo, las salidas de emergencia) y la selección de habitaciones.