Resumen del capítulo
Mientras que la “vigilancia” implica el monitoreo sistemático para recopilar información o ejercer control, la “vigilancia hostil” se dirige específicamente a individuos, activos o propiedades con planificación previa al ataque o intenciones maliciosas. Cabe destacar que no toda vigilancia es encubierta; a veces, es deliberadamente visible como una forma de intimidación. La vigilancia hostil en un entorno humanitario puede ser realizada por diversos actores, incluidos grupos armados no estatales, fuerzas gubernamentales y actores criminales. Las organizaciones deben ser conscientes de que las agencias de inteligencia estatales pueden realizar vigilancia sobre actores humanitarios y que esta recopilación de inteligencia puede influir en cómo otros actores gubernamentales nacionales perciben e interactúan con estas organizaciones. Las regiones que experimentan conflictos armados o crisis humanitarias son especialmente susceptibles a dicha vigilancia.
Los tipos más comunes de vigilancia hostil incluyen:
- Vigilancia física, como vigilancia y seguimiento.
- Vigilancia técnica, como escuchas electrónicas y videovigilancia.
- Cibervigilancia, como piratería informática y malware.
- Observación encubierta, como por ejemplo la infiltración en organizaciones específicas.
Los riesgos asociados a la vigilancia hostil en la asistencia humanitaria van más allá de las preocupaciones inmediatas de seguridad. En esencia, el riesgo en este contexto reside en la incertidumbre que rodea la seguridad y la eficacia de la prestación de la ayuda, abarcando amenazas al personal, los recursos y la integridad de las operaciones humanitarias. La vigilancia hostil amplifica estos riesgos al introducir la posibilidad de que se vulnere la confidencialidad, se produzcan ataques selectivos y se produzcan interrupciones operativas. Los trabajadores humanitarios que operan en entornos donde la vigilancia hostil es frecuente pueden enfrentarse a mayores riesgos de daños físicos, secuestro o acoso.
La gestión del riesgo de vigilancia hostil en la asistencia humanitaria exige un enfoque multifacético que abarque estrategias personalizadas de detección y anti vigilancia, incluyendo el reconocimiento de patrones, el análisis de rutas, la observación del comportamiento, las contramedidas técnicas de vigilancia, la monitorización de las comunicaciones y las medidas de seguridad operativa. Fomentar una cultura de concientización sobre la vigilancia mediante sesiones periódicas de formación y sensibilización ayuda al personal a contribuir activamente a las iniciativas de detección de la vigilancia. Las colaboraciones con expertos en contravigilancia y organizaciones de justicia social y derechos humanos pueden mejorar aún más la eficacia de las medidas anti vigilancia.