Resumen del capítulo
En cualquier contexto operativo, pero especialmente en entornos tensos y controvertidos, los disturbios civiles pueden estallar repentinamente y conllevar violencia y agresión. Las reuniones pacíficas planificadas, como eventos políticos o protestas, pueden derivar inesperadamente en disturbios civiles. De igual manera, las tensiones latentes pueden derivar repentinamente en violencia tras un evento desencadenante. Las organizaciones de ayuda humanitaria también pueden enfrentarse a riesgos derivados de multitudes indisciplinadas, incluso violencia colectiva, en entornos de programas como centros de distribución y campamentos de desplazados.
El monitoreo y análisis de la situación son herramientas importantes para gestionar los riesgos asociados con los disturbios civiles, ya que un buen análisis del contexto y un monitoreo regular de los medios y el sentimiento locales pueden identificar desencadenantes potenciales.
Además de los esfuerzos para predecir la posible ocurrencia de disturbios civiles, una planificación y preparación eficaces son esenciales para gestionar los riesgos de disturbios civiles y eventos políticos, especialmente durante el período electoral. Las organizaciones deben desarrollar protocolos de seguridad y planes de contingencia personalizados para cada oficina, que aborden eventos como protestas o distribuciones de ayuda y sus posibles consecuencias. Estos deben incluir planes de evacuación e hibernación, listas de contactos actualizadas y protocolos para la seguridad de datos y equipos. Las medidas de protección, como salas de seguridad, sistemas de respaldo y suministros de primeros auxilios, son fundamentales. Se debe gestionar cuidadosamente el movimiento y se debe brindar capacitación para ayudar al personal a mantenerse seguro durante eventos volátiles, incluyendo cómo responder a tácticas de control de multitudes. La visibilidad debe gestionarse estratégicamente según la aceptación local. Durante las elecciones, las organizaciones se benefician de una buena comprensión del contexto político y las diferentes fases del proceso electoral, anticipando los riesgos asociados e implementando medidas de mitigación como restricciones de viaje, orientación sobre seguridad del personal y preparación basada en escenarios.
Durante episodios de disturbios civiles, las organizaciones deben actuar con rapidez para proteger al personal y los activos. Esto incluye la activación de planes de contingencia, como la adaptación de los viajes para reducir la visibilidad y la hibernación del personal. Una vez que remitan los disturbios, las organizaciones deben estar preparadas para reevaluar la organización laboral del personal, mantener un nivel elevado de seguridad hasta que se confirme la estabilidad, apoyar al personal afectado y revisar cuidadosamente las comunicaciones externas. Una revisión posterior al incidente de las medidas adoptadas puede ofrecer valiosas lecciones para mejorar la preparación y la respuesta futuras.