Resumen del capítulo
El perfil de riesgo personal de cada individuo se define por sus vulnerabilidades y fortalezas, influenciadas por la percepción que los demás tienen de él. Un enfoque inclusivo de la gestión de riesgos de seguridad desafía los estereotipos que etiquetan a ciertos perfiles como inherentemente más vulnerables, considerando al mismo tiempo factores de riesgo específicos que podrían pasarse por alto en un enfoque homogéneo.
Los riesgos basados en la identidad pueden estar relacionados con factores como la raza, la etnia, la nacionalidad, la discapacidad, la cultura, la religión, el género, la sexualidad y el estatus socioeconómico, así como con combinaciones de estos factores. Las fuentes de amenaza pueden ser tanto internas como externas a la organización. En culturas laborales hostiles, incidentes menores pueden derivar en agresiones más graves.
Algunas características de la identidad, como la orientación sexual o las discapacidades ocultas son invisibles, lo que pone de relieve la necesidad de un enfoque inclusivo de gestión de riesgos de seguridad que asuma las necesidades diversas, fomente el diálogo y empodere al personal para plantear sus inquietudes. Además, si bien los riesgos basados en la ubicación son importantes, la seguridad de un lugar a menudo depende más de la identidad de la persona y de cómo se la percibe que del lugar en sí, lo que requiere un cambio de enfoque: de “dónde es seguro” a “quién está seguro”.
En la práctica, un enfoque centrado en la persona implica reconocer los riesgos específicos de cada perfil debido a la intersección de las características individuales (identidad interseccional) y el comportamiento, los factores organizativos y el contexto en el que trabaja el personal (tanto en el ámbito físico como en el digital), y adaptar las medidas de seguridad a las necesidades y vulnerabilidades específicas. Si bien centrarse en las diferencias individuales puede generar temores de posible discriminación, esto puede evitarse mediante el desarrollo colaborativo de políticas, una comunicación clara y mecanismos de retroalimentación que garanticen prácticas de seguridad consultivas, equitativas, justas y adaptables.