Resumen del capítulo
Una alianza es cualquier relación de trabajo formalizada entre dos o más organizaciones para alcanzar objetivos acordados. Las alianzas en el sector de la ayuda humanitaria pueden variar en forma, duración, alcance y grado de colaboración; pueden ser estratégicas y a largo plazo, o basadas en proyectos y a corto plazo. Pueden ser bilaterales entre dos entidades o entre varias organizaciones (por ejemplo, mediante consorcios).
Los acuerdos o contratos de colaboración suelen determinar el alcance de las responsabilidades de seguridad de cada entidad jurídica. Sin embargo, las responsabilidades suelen seguir siendo confusas y los aspectos prácticos de la cooperación en la gestión de riesgos de seguridad no definidos, lo que genera una gran variabilidad en la práctica. Lamentablemente, las crecientes demandas de “localización” en el sector humanitario no han dado lugar a un debate adecuado sobre la gestión de riesgos de seguridad y las consideraciones sobre el deber de cuidado en los acuerdos de colaboración internacional-local. Esto suele significar que los actores locales, que normalmente se enfrentan al mayor riesgo de sufrir un incidente de seguridad grave, reciben el menor apoyo en materia de seguridad (tanto dentro de sus organizaciones como de sus socios internacionales).
Los socios enfrentan varios desafíos y obstáculos cuando intentan participar en una gestión de riesgos de seguridad mutuamente beneficiosa, entre ellos:
- Deber de cuidado legal y ético: Las organizaciones contratantes podrían preocuparse de que, al ofrecer apoyo en materia de seguridad a sus socios implementadores, asuman inadvertidamente la responsabilidad legal del personal de estos socios. Si bien la responsabilidad legal puede variar considerablemente según la jurisdicción y las circunstancias específicas, estas preocupaciones pueden ser exageradas e ignorar las implicaciones éticas de negar un apoyo razonable.
- Transferencia de riesgos: Al establecer una alianza, las organizaciones transfieren automáticamente riesgos, tanto intencionalmente como involuntariamente. Transferir el riesgo a un socio implementador plantea consideraciones éticas sobre el deber de cuidado cuando no existe una evaluación clara que indique que el personal del socio implementador corre un riesgo menor que el del socio contratante.
- Brechas de financiación: Los socios implementadores, especialmente las organizaciones locales, reciben sistemáticamente financiación insuficiente, esporádica y basada en proyectos, lo que les dificulta desarrollar los sistemas y los insumos necesarios para gestionar eficazmente los riesgos de seguridad.
- Comunicación y confianza: La comunicación de seguridad eficaz en las alianzas a menudo se ve obstaculizada por la falta de conversaciones iniciales, diferentes percepciones de riesgos, desequilibrios de poder y temores a repercusiones financieras o legales, todo lo cual requiere crear confianza y un compromiso sostenido para superarlos.
Un enfoque estratégico y basado en políticas para las alianzas puede ayudar a las organizaciones a abordar estos desafíos. El objetivo es pasar de la transferencia unilateral de riesgos y de las comprobaciones de diligencia debida a debates colaborativos sobre cómo compartir el riesgo, involucrando directamente a los coordinadores de seguridad y al personal pertinente de los programas de todos los socios. Algunas medidas prácticas incluyen:
- Antes de entrar en una alianza
- Definir los objetivos de la alianza
- Desarrollar políticas claras en torno a la seguridad dentro de la alianza
- Incluir referentes de seguridad en las primeras discusiones y planificación
- Evaluar cómo se puede transferir el riesgo entre las organizaciones y desarrollar estrategias de mitigación
- Al inicio de una alianza
- Realice debates en profundidad sobre los desafíos y preocupaciones relacionados con la seguridad (esto puede guiarse por algunas preguntas clave, como las necesidades y expectativas de seguridad de cada socio)
- Utilice la discusión para aclarar cómo cada socio puede apoyar al otro en cuestiones de seguridad.
- Analice la comprensión, la actitud y el apetito de riesgo de cada socio.
- Durante una alianza
- Adopte medidas proactivas para gestionar y mejorar la comunicación entre los socios en materia de seguridad.
- Al planificar el trabajo programático, realice evaluaciones de riesgos conjuntas para fundamentar los planes de seguridad.
- Comparta recursos, promueva iniciativas de intercambio de capacidades y asegure la financiación para las necesidades de seguridad.